Plaza España de Mostar

Plaza emblemática de los desastres de la guerra de los Balcanes.

Desde el edificio alto de una de las esquinas los francotiradores acribillaban todo lo que se movía, sin piedad, sin pausa, sin sentido.

Al otro lado de la plaza edificios medio derruidos, con mil un huecos en las paredes del millón de disparos que sufrieron en sus paredes, dejándolos como una piel que ha sufrido viruela.

Y un poco más allá, cruzando el río Mostar el palacio en el que se alojaba el mariscal Tito, creador de Yugoeslavia y que duró lo que duró él.

El Gimnazija Mostar, Gimnasio Mostar queda hoy, con su rehabilitación cuestionable, pone un tono de contrapunto a los edificios no restaurados para el recuerdo histórico.

Los desastres de la guerra

Boiling Turkish coffee in Mostar

Sí, yo también saqué la foto del salto sobre el río Mostar

Please, don’t forget 1993

Las ventas no van bien

El continuo deambular de turistas es continuo.

Desde las primeras horas, con tenue luz en que van apareciendo los aficionados a la fotografía que buscan las primeras luz para conseguir la composición original a los turistas nocturnos, en pos de ese sabor de las ciudades que solo se precia de noche… cuando todos los gatos son pardos.

Y entre medio ¿qué si no?. Turistas y más turistas.

Con niños y sin niños. En grupo o individualistas. De mochila o de tacones.

Al final es una procesión variopinto de gente que habla en mil idiomas y que se relaciona en inglés. Pues al final el inglés ha conseguido lo que no supo el esperanto. Que todo el mundo, independientemente de su origen, de su condición, de su formación,… hable, mejor o peor, el inglés.

Pero hoy no ha habido suerte… otra vez. Y las ventas no van bien.

Quizás los recuerdos «originales» de la guerra cada vez atraen menos pues cada vez quedan más lejos.

Habrá que ir pensando en cambiar, como el vecino de enfrente, a mochilas floridas, piezas de cobre y bolsitas de lavanda.

El casco antiguo de Mostar en un detalle

Arte útil ayer. Hoy souvenir para turistas.


 

A que has empezado a salivar

La belleza de la sencillez

Aliño bosníaco

Bosnia- Herzegovina es un país o quizás dos y hasta no hace mucho tres.

Esa mezcla convivió, como cualquier relación, con altos y bajos. Pera existía convivencia de religiones, mentalidad, filosofía de vida, tradiciones,…

Todo acabó con la guerra de los Balcanes. Y nunca volverá a ser como antes. Está todo aún muy reciente y se hicieron tales atrocidades que se necesitan varias generaciones para que el tiempo realice su labor de cura por segunda intención, como decimos en medicina.

Hoy Bosnia-Herzegovina y Mostar en particular, no es un país sino un sumatorio de dos comunidades, la bosníaca musulmana y la croata católica. Viven de espaldas una a la otra y se empecinaba en que así siga siendo.

El archivamos río sirve de división y realmente es como si cambiases de país. La parte croata floreciente, con construcciones por doquier, ansias occidentales, modernidad,… La parte bosníaca recogida sobre sí misma, más pobre, con sus casas antiguas, sus tradiciones,…

No conocí Mostar antes pero ahora resulta sobrecogedora. Y más aún si te imaginas que ha sido hace cuatro días, mucho después de que los europeos nos jurásemos a nosotros mismos, tras la segunda guerra mundial, que nunca volverían a pasar esas cosas en suelo europeo.