Cerkiew Metropolitalna Św. Marii Magdaleny

Cerkiew Metropolitalna Św. Marii Magdaleny es una iglesia ortodoxa al otro lado del Vístula, en el barrio conocido como Praga, que recibe este nombre por alguna extraña similitud que no llegué a encontrar en mi estancia en la capital polaca..

A la llegada a Varsovia te das cuenta que Polonia está al este, muy al este para un español, que está en la otra punta de Europa.

La gente es de un genotipo diferente y lo que es más llamativo en nuestros días, hay menos mezcla multiétnica.

Te encuentras una iglesia ortodoxa como esta de María Magdalena, muy difícil de encontrar en el sur de Europa.

Hay restos de construcción de inspiración soviética, que solo se encuentra en los países que estuvieron bajo la influencia comunista en los años tras la segunda guerra mundial.

Otra diferencia importante es que tu capacidad adquisitiva es alta. Esa rara sensación que solo he tenido en contadas ocasiones como en Estambul y en Praga, en ambos casos hace muchos, muchos años.

Así que allá vamos, a la conquista… fotográfica del país que no existió durante más de 100 años, que a veces estuvo unida a las repúblicas bálticas,… y que todo el mundo coincide que tiene cosas muy interesantes de conocer y está menos saturado de turismo que otras partes de la Europa del Este.

Pinta bien esta estancia en la Polonia de 2017.

Hackesche Markt de día. Hackesche Markt de noche.

En pleno barrio judío de Berlín, cerca de la Alexander Platz encontramos una zona, antigua parte pantanosa a orillas del río y posteriormente zona de mercado, de ahí su nombre, Hackesche Markt.

Se trata de varios (creo que siete) patios, conectados entre ellos por pasajes, que ocupan toda una manzana de la zona, con abundante vegetación y con mucha, mucha vida.

De día es una zona dinámica, con cafeterías cosy, mínimas, pero con gran encanto.

Hay restaurantes sin prisas, con locales modernos y antiguos, con berlineses auténticos,…

Hay tiendas de diseño alemán, con ideas berlinesas, con estilismo cosmopolita y diferente,… unas pajaritos imposibles para ellos, unos impermeables nada discretos para ellas,…

Como si de un cambio radical de escenario se tratara, al echarse la noche, todo cambia, desaparece la luz casi por completo, cierran las tiendas y abren los pubs y tabernas un poco alternativos, all lado de cafeterías más tranquilas.

Un recuerdo a Anna Frank aquí y un guiño punk allá.

Resulta chocante tanto cambio, pero muy recomendable de visitar, tanto de día como de noche.

Mutter Hoppe. Una buena opción de comida berlinesa

Todos tenemos la tendencia, al menos los primeros días, de probar la comida local cuando se va a visitar un país o una ciudad nuevas.

La estancia en Berlín no iba a ser la excepción y después de consultar mil páginas en internet, me decidí a pedir consejo en el hotel . Muy amablemente nos recomendaron varios, uno de ellos cerca de la Alexander Platz.

Su nombre es Mutter Hoppe y está en el barrio de Nicolás, el espacio anexo a la Alexander Platz, rehabilitado tras los bombardeos de la segunda guerra mundial con la apariencia de antaño. No con gran éxito debo decir, pero de noche, “todos los gatos son pardos” así que debo admitir que tenía su encanto.

Hay mesas en una terraza exterior, comedor interior y un comedor subterráneo con diferentes espacios aislados y con mucho encanto. Siguiendo el consejo del experto, cenamos en el sótano.

Una comida muy alemana y muy rica. Y lo que es más importante , sin postoperatorio la mañana siguiente.

Amable servicio, un solo camarero pero servicial y sonriente. Tampoco se piden milagros.

En resumen, una buena opción, que te permitirá pasar un rato agradable, sin molestar ni ser molestado y muy céntrico. A tener en cuenta.

Ah, se me olvidaba, el precio excelente.

Red townhall in Berlin

Berlín es una ciudad de contrastes. 

De la época prusiana a la de transición postBismarck a la época nazi a la de las dos Alemanias a la de la reunificación, a la del gran metrópoli,…

Quizás por ello o porque no lo he sabido encontrar, me falta un poco de alma, un poco de la esencia que suelen tener las ciudades y que permanece en el tiempo, a pesar de las modas, las épocas o las profundas transformaciones.

Y no es que no me guste. Me gusta.

No es que no me parezca una ciudad dinámica o moderna, que me lo parece y mucho. es simplemente un algo que encuentro en falta y que no soy capaz de descifrar.

Polonia espera. Y seguro que habrá ciudades… con mucha alma.

%d bloggers like this: