uva

El mundo a tus pies

0
uva

La ciudad del espacio… o algo menos

0
uva

No es Berlín. Es Toulouse.

0
uva

Rojo, amarillo y…. verde

0
uva

Toulouse. La ciudad rosa

0
uva

El león amigo de los niños

0
uva

Gula. Pecado capital.

0
uva

Bicolor

0
uva

Río Garona, el mar de los Pirineos

0
uva

Toulouse y su río Garona

0
uva

Paz oriental

0
uva

Oremos

0
uva

Toulouse, la ciudad rosa

0
uva

1963. Definitivamente otros tiempos

0
uva

Volviendo al Medievo

0
uva

Los jardines de palacio

0
uva

El rincón de los peques de la Plaza Clemenceau en Pau

0
uva

Orthez, la ciudad del puente

0
uva

Rincones de Pau

En el suroeste de Francia encontramos una ciudad no muy grande (80.000 habs), capital del Departamento de Pirineos Atlánticos, dentro de la región de Aquitania.

Es una ciudad rica en historia, sede de de reyes,… y con un presente pujante.

He tenido la suerte de haber ido su evolución en los últimos 30 años y debo decir que ha sido espectacular, ganando espacio a calles otrora oscuras y con nulo encanto. Hoy es el día que permite disfrutar de un amplio espacio entre el castillo palacio y la plaza Clemenceau, con calles peatonales, plazas bien cuidadas, tiendas por doquier,… espacios para la gente.

Y se ve disfrutar a la gente. He estado esta semana un martes y los restaurantes llenos, las tiendas a hacer el agosto en julio con las rebajas, la gente llenando las terrazas,…

La verdad es que me produce una envidia sana lo que han sabido conseguir a partir de una ciudad fuera de los circuitos habituales de turistas, con la proximidad de España como reclamo pero con un montón de iniciativas para todos los públicos que hace que merezca la pena recorrer los 85 km que la separan de la frontera.

Enhorabuena Pau por un trabajo bien hecho a lo largo de los años.

0
uva

Galerie Roussard, Paris

Paseas por una ciudad, siempre mirando hacia arriba, hacia un lado, hacia el otro, intentando captarlo todo y sin conseguirlo nunca.

De pronto ves algo que capta tu atención, que hace que te detengas. Es algo diferente. No es arte románico, ni gótico, aunque sea tu preferido.

Pero es algo que capta poderosamente tu atención y te quedas mirándolo fijamente.

Eso es exactamente lo que me pasó al ver este cuadro en la Galería Roussard de París. No soy en absoluto un experto en arte, pero este cuadro tenía algo. Te dejaba envelesado, te invitaba a entrar en el cuadro, a sentarte y simplemente observar lo que estaba pasando.

Evidentemente el precio era desorbitado, la visita de 100 cosas estaba esperando y tuve que seguir mi camino.

Pero antes de marcharme quise sacar una foto del escaparate, para llevarme conmigo un poco de aquel momento, de aquel cuadro, de aquel viaje,…

Como dice el clásico, el resto es ya solo historia.

0